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Metales pesados
El
mercurio y sus riesgos
El
mercurio, un metal pesado que se acumula a lo largo de la cadena
alimentaria, alcanza niveles máximos en pescados
7 de
octubre de 2003 |
Bibliografía
MARTHA CATALINA RODRÍGUEZ MONTOYA
Observatorio de la Seguridad Alimentaria
Universidad Autónoma de Barcelona
El
mercurio es uno de los contaminantes habituales en los alimentos. El
riesgo que supone para la salud depende del tipo de alimento, de su
procedencia y del contenido medio en el mismo pero, sobre todo y esto es
muy importante, de la cantidad que de ese alimento ingiera una población o
un individuo determinado.
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El mercurio se acumula en la cúspide de las cadenas tróficas marinas,
especialmente en grandes peces como el atún. |
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El
mercurio en estado natural no es tóxico, pero sí lo son las diversas
formas que puede adoptar bien en la naturaleza o bien como consecuencia de
procesos industriales o de transformación. Según se desprende de la
extensa bibliografía existente acerca de este metal pesado, los polvos y
vapores de mercurio se resorben casi completamente por vía pulmonar. Las
sales de mercurio producen lesiones en la piel y en las mucosas. Y el
metilmercurio, una de las formas más tóxicas conocidas, se disuelve
fácilmente en grasa y pasa la barrera hemato-encefálica y la placenta.
Tiene potencial mutágeno y teratógeno (como sustancia probadamente nociva
para los fetos), por lo que ha sido incluido en la lista de sustancias que
afectan el embarazo.
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son los organismos
encargados de establecer los límites máximos permitidos de contaminantes,
lo que se conoce como la Ingesta Diaria Aceptable (ADI). Sin embargo, cada
país puede establecer los niveles máximos permitidos de contaminantes en
los distintos alimentos. Así ocurre también con el mercurio: en 1988 las
autoridades canadienses dividieron la ADI para este metal en alimentos por
dos para el caso de niños y mujeres en edad fértil, mientras que casi al
mismo tiempo la FDA norteamericana dividía por cinco la dosis semanal
tolerable.
Desde
la década de 1980 la OMS se ha venido preocupando especialmente por el
riesgo que corren los niños. Para el adulto se considera que, con menos de
50 microgramos por gramo (µg/g) de mercurio capilar (índice que refleja la
concentración de mercurio en sangre; de más fácil empleo, este indicador
es el que se utiliza en la mayoría de estudios), no hay problema alguno.
Pero el niño, y más aún el feto cuyo sistema nervioso está en plena
construcción, tienen una sensibilidad de cinco a diez veces superior a la
del adulto. En el estado actual de los conocimientos, la OMS indica que
pueden producirse retrasos de desarrollo en el niño a niveles maternales
de mercurio capilar de 10 a 20 µg/g.
Límites
de consumo
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En los grandes peces marinos la acumulación de mercurio puede superar
500 veces la concentración en agua |
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A
nivel internacional tanto la FDA (Administración de Alimentos y
Medicamentos de Estados Unidos) como la FSA (Agencia de Alimentación
Británica), han recomendado limitar el consumo de atún en lata en mujeres
gestantes por su contenido en mercurio y su posible relación preventivo en
los países donde sea el atún la especie mayormente consumida (y casi
únicamente), pero no en aquellos países en donde la variedad en el consumo
de pescados es mucho más amplia. A nivel europeo, una decisión de la
Comisión del año 1993 fija el límite de mercurio total en el pescado
comercializable de 0,5µg/g de producto fresco, un valor que por el momento
convence a los toxicólogos.
En
un estudio de dieta total llevado a cabo en España se observó que la
ingesta de mercurio estaba muy por debajo de las ADI para este metal, y
que era el grupo de pescados, moluscos y crustáceos, el principal
suministrador de mercurio a la dieta, como ocurre en el resto del mundo.
Curiosamente, a pesar del alto consumo de pescado en nuestro país, la
ingesta dietética total de mercurio estaba muy por debajo de las ADI.
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Metales pesados
El mercurio y sus riesgos
El
mercurio, un metal pesado que se acumula a lo largo de la cadena
alimentaria, alcanza niveles máximos en pescados
7
de octubre de 2003 |
Bibliografía
MARTHA CATALINA RODRÍGUEZ MONTOYA
Observatorio de la Seguridad Alimentaria
Universidad Autónoma de Barcelona
El mercurio es uno de los contaminantes habituales en los alimentos.
El riesgo que supone para la salud depende del tipo de alimento, de su
procedencia y del contenido medio en el mismo pero, sobre todo y esto
es muy importante, de la cantidad que de ese alimento ingiera una
población o un individuo determinado.
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El mercurio se acumula en la cúspide de las cadenas tróficas
marinas, especialmente en grandes peces como el atún. |
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El
mercurio en estado natural no es tóxico, pero sí lo son las diversas
formas que puede adoptar bien en la naturaleza o bien como
consecuencia de procesos industriales o de transformación. Según se
desprende de la extensa bibliografía existente acerca de este metal
pesado, los polvos y vapores de mercurio se resorben casi
completamente por vía pulmonar. Las sales de mercurio producen
lesiones en la piel y en las mucosas. Y el metilmercurio, una de las
formas más tóxicas conocidas, se disuelve fácilmente en grasa y pasa
la barrera hemato-encefálica y la placenta. Tiene potencial mutágeno y
teratógeno (como sustancia probadamente nociva para los fetos), por lo
que ha sido incluido en la lista de sustancias que afectan el
embarazo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son los
organismos encargados de establecer los límites máximos permitidos de
contaminantes, lo que se conoce como la Ingesta Diaria Aceptable
(ADI). Sin embargo, cada país puede establecer los niveles máximos
permitidos de contaminantes en los distintos alimentos. Así ocurre
también con el mercurio: en 1988 las autoridades canadienses
dividieron la ADI para este metal en alimentos por dos para el caso de
niños y mujeres en edad fértil, mientras que casi al mismo tiempo la
FDA norteamericana dividía por cinco la dosis semanal tolerable.
Desde la década de 1980 la OMS se ha venido preocupando especialmente
por el riesgo que corren los niños. Para el adulto se considera que,
con menos de 50 microgramos por gramo (µg/g) de mercurio capilar
(índice que refleja la concentración de mercurio en sangre; de más
fácil empleo, este indicador es el que se utiliza en la mayoría de
estudios), no hay problema alguno. Pero el niño, y más aún el feto
cuyo sistema nervioso está en plena construcción, tienen una
sensibilidad de cinco a diez veces superior a la del adulto. En el
estado actual de los conocimientos, la OMS indica que pueden
producirse retrasos de desarrollo en el niño a niveles maternales de
mercurio capilar de 10 a 20 µg/g.
Límites
de consumo
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En los grandes peces marinos la acumulación de mercurio puede
superar 500 veces la concentración en agua |
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A nivel internacional tanto la FDA (Administración de Alimentos y
Medicamentos de Estados Unidos) como la FSA (Agencia de Alimentación
Británica), han recomendado limitar el consumo de atún en lata en
mujeres gestantes por su contenido en mercurio y su posible relación
preventivo en los países donde sea el atún la especie mayormente
consumida (y casi únicamente), pero no en aquellos países en donde la
variedad en el consumo de pescados es mucho más amplia. A nivel
europeo, una decisión de la Comisión del año 1993 fija el límite de
mercurio total en el pescado comercializable de 0,5µg/g de producto
fresco, un valor que por el momento convence a los toxicólogos.
En un estudio de dieta total llevado a cabo en España se observó que
la ingesta de mercurio estaba muy por debajo de las ADI para este
metal, y que era el grupo de pescados, moluscos y crustáceos, el
principal suministrador de mercurio a la dieta, como ocurre en el
resto del mundo. Curiosamente, a pesar del alto consumo de pescado en
nuestro país, la ingesta dietética total de mercurio estaba muy por
debajo de las ADI.
La ingesta diaria recomendada de mercurio -es decir, la cantidad que
no debe sobrepasarse- es del orden de 46 microgramos por día. Los
estudios realizados en nuestro país confirman que no superamos esos
índices. Entre las comunidades autónomas estudiadas, la que mayor
cantidad por persona y día de ese metal ingiere es Andalucía. Aún así,
los 7,93 microgramos allí registrados no llegan al 18% de las ADI
recomendadas.
En Francia, una persona ingiere en promedio a lo largo de su vida, 112
µg de mercurio por semana. No es mucho: mil veces menos que las
cantidades absorbidas por las víctimas japonesas de la catastrófica
contaminación de Minamata, durante la década de 1950 y apenas un poco
más que la tercera parte de la dosis semanal tolerable definida por la
OMS. Según este organismo, la dosis que puede ser consumida
semanalmente a lo largo de la vida, sin incidencia negativa sobre la
salud es de 0,47 µg/d/Kg, considerando un peso corporal medio de 60
Kg. En estas condiciones, la ingesta de mercurio no debe rebasar los
300 µg, 200 µg de los cuales corresponde a metilmercurio.
Efectos
neurotóxicos
Los efectos neurotóxicos por la acumulación de mercurio en el
organismo se han documentado bien después de los envenenamientos
ocurridos en Japón e Irak, en los cuales las personas mostraban
síntomas de temblor, entumecimiento de miembros y disturbios
sensoriales entre otros, debido a la susceptibilidad única del cerebro
al metilmercurio.
En los adultos, el envenenamiento debido al metilmercurio se
caracteriza por la degeneración focal de neuronas en regiones
seleccionadas del cerebro (por ejemplo, corteza y cerebelo
cerebrales). En los fetos, se presentan diversos efectos
neuropatológicos debido a que son altamente sensibles al metilmercurio.
Asimismo, se tiene conocimiento de que dependiendo del grado de
exposición del útero, el metilmercurio puede dar lugar a efectos que
van desde la muerte fetal a un retraso leve, pasando por una parálisis
cerebral severa. Lo que sigue siendo un misterio por resolver es la
dosis más baja que deteriora el neurodesarrollo.
¿Eliminarán
el riesgo las frutas tropicales?
Recientemente, en el Amazonas brasileño se han llevado a cabo estudios
en poblaciones de mujeres que consumen peces en su dieta diaria con el
fin de analizar la acumulación de mercurio en su organismo. Los
resultados revelan que aquellas mujeres que consumían fruta tropical
junto con las comidas de pescados, tenían niveles más bajos de
mercurio. Los datos obtenidos permiten deducir que las fibras
alimenticias presentes en las frutas pudieron obrar recíprocamente con
el mercurio absorbiéndolo y excretándolo. Sin embargo, hacen falta más
estudios al respecto para aclarar en que forma las frutas tropicales
evitan la acción tóxica del metilmercurio.
En cuanto al consumo de mariscos se refiere, los científicos han
comprobado que no hay diferencias significativas en las
concentraciones de mercurio entre las madres que residían en las zonas
de pesca y las que residían en áreas de no-pesca. Esto es, que no hay
diferencia interregional en los productos consumidos a menos que
exista cualquier circunstancia especial. |
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EL MERCURIO EN LA CADENA ALIMENTARIA |
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El consumo de frutas tropicales se ha asociado a un efecto
protector contra el mercurio. |
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El
mercurio es el único metal líquido a temperatura ordinaria. Su color
es blanco plateado y se encuentra en las minas en estado nativo, pero
principalmente en combinación con azufre. No obstante, se trata de un
metal que es posible encontrar en todas partes: el agua dulce contiene
en promedio 0,1 µg/l; el agua de mar 0,03 µg/l y el aire 0,005-0,06 ng/m3.
La corteza terrestre contiene un promedio de aproximadamente 0,02 ppm
de mercurio y su mena más difundida es el cinabrio (HgS).
Disuelve numerosos metales como el oro y la plata dando amalgamas y es
atacado por el cloro y el ácido nítrico. La producción mundial de
mercurio, en continuo descenso desde los años setenta, procede
principalmente de Rusia, España, China, Estados Unidos, México y
Argelia.
El mercurio es utilizado en la fabricación de baterías y plaguicidas,
en el sector medicinal para amalgamas y desinfectantes, en
luminotecnia para bombillas eléctricas y componentes, así como en
barómetros y termómetros. Por razones toxicológicas, ha dejado de
utilizarse en ungüentos y desinfectantes.
El mayor efecto negativo de la contaminación ambiental por mercurio se
produce a nivel acuático, debido a que el metilmercurio (toxina muy
potente para el pescado) con el tiempo se acumula en la vida acuática
en concentraciones y niveles más elevados. Al ir remontando las
cadenas alimentarias, las dosis medidas en los depredadores van por
consiguiente en aumento.
A nivel de superficie terrestre, el mercurio que se acumula en el
suelo es degradado por microorganismos (biometilación) o se oxida
formando Hg2+. La metilación produce metilmercurio que escapa a la
atmósfera y se descompone formando mercurio elemental; éste es
arrastrado por las precipitaciones.
Estudios en Canadá, han demostrado que los suelos con niveles de
mercurio elevado (presumiblemente naturales) que son inundados por el
agua, producen altas tasas de metal, dando origen a su vez a una alta
acumulación de mercurio en peces. Por otra parte, la acumulación de
mercurio tanto en el plancton como en la fauna acuática puede aumentar
hasta 500 veces la concentración existente en el agua de mar.
El mercurio sólido como metal puro no es tóxico para el ser humano y,
por lo tanto, no implica amenaza alguna. Sin embargo, los polvos,
sales y vapores de mercurio son sumamente tóxicos.
En el ser humano, la mayor ingesta de mercurio se debe a los
alimentos. Especialmente, al consumo de peces y sus productos
derivados debido a su alta retención de metilmercurio. Otro tanto se
debe a las amalgamas dentales. La acumulación del mercurio se sitúa en
el hígado y en los riñones. Ahora bien, los efectos de la acumulación
de mercurio se ven potenciados por ingesta simultánea de cobre, cinc o
plomo.
Estudios realizados en diversos puntos del globo terrestre señalan a
los peces espada, los tiburones y los atunes frescos, como las
especies de mayor consumo y en las cuales se encuentra una cantidad
más importante de mercurio. En menores concentraciones, también se
encuentra en crustáceos, salmones y truchas cultivadas. |
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