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Experiencias de Ofelia

 

  

 

Por: Víctor Medina Silva    (www.diarioelprogeso.com)

PRIMERO
NIÑOS ÍNDIGOS. Hay un asunto que sorprende a padres y educadores: están naciendo niños muy inteligentes, pero con una conducta que trae de cabeza a los especialistas y tienen preocupados a los padres que se ven sorprendidos por el inusual comportamiento que tienen estas criaturas. Estos niños extraordinarios, llamados los Niños de la Vibración Cristal o Niños del Milenio y que conforman una nueva estirpe humana, fueron denominados Niños Índigos por la escritora norteamericana Nancy Ann Tape, debido al color índigo o añil de su aura. Algunos padres y educadores se empeñan en cambiar y someter a estos niños como sea. Pegarle al niño con el cuento de que una nalgadita a tiempo no hace daño ocasiona heridas emocionales y es tan doloroso como una paliza o como agredirlos verbalmente. Los niños índigos no están dispuestos a ser obedientes, porque ellos no aceptan imposiciones, pero si se muestran dispuestos a conciliar acuerdos, siempre y cuando reciban explicaciones razonables y entendibles. Generalmente son más felices en la guardería y en la escuela, quizás porque son conducidos por manos expertas y en un ambiente de más libertad del que viven en sus hogares y porque se relacionan con otros índigos. Numerosos niños, hoy en día, permanecen mucho tiempo en hogares de espacios reducidos, sin contacto con la naturaleza, encerrados y con poca comunicación. Este es el ambiente más inadecuado para un niño y mucho mas para uno índigo. Por razones de su excesiva inquietud a los niños índigo se les califica de hiperactivos o son diagnosticados, equivocadamente, de que sufren de Desorden de Hiperactividad. Este diagnóstico se hace sobre la base de una observación muy subjetiva de sus padres y maestros pero en la mayoría de los casos no se encuentra un factor neurobiológico causante de dicha conducta. En consecuencia son tratados en forma inapropiada administrándoles drogas, algunas de las cuales producen adicción. De esta manera solo se logra enmascarar la situación real. El amor hacia ellos es la clave.

SEGUNDO
JESÚS RAFAEL SOTO. En aquellas alambradas del gallinero de la casita materna vio como el sol del atardecer bailaba entre las oquedades de la tela metálica y se le metió entre ceja y ceja que allí había algo que parecía moverse, que le bailaba en la cabeza. Era el brillo de la genialidad que impregnó sus retinas y lo hizo ciego para la plástica tradicional. Era mucho más lo que bailaba en la cabeza. Los cartelones del cine se reían de sus vainas íntimas, pero siempre les explicaba lo que andaba buscando. Que va, los avisos de las películas no tenían cabida para elucubraciones. Ni siquiera las tradicionales escuelas de pinceles, lienzos y claroscuros seguían tan extraño ritmo. Tendría que ir a buscar su sol en otra parte. Más allá del charco salado de los atlánticos, pensó. Un día de esos calurosos como los más de esta ciudadela amada, el soñador incansable tomó sus corotos y se fue a la vuelta de la esquina, a esa aldea enorme e impactante llamada París. Sabía, mejor decir presentía, que allí estaba signado su destino artístico y existencial. La hermosa capital francesa supo para siempre de sus cantos, guitarra y curiosidades plásticas. Allí floreció su sueño cinético. La ciudad luz si que estaba ganada para sus novedades. De cuando en vez volvía a su querencia calurosa de arenales y piedras. Hasta se empeñó en montarle un espacio para esas otras maneras de concebir las artes plásticas. El cientismo tenía que conchuparse con las alambradas del patio. Su gente merecía estar cerca de sus hilos y vibraciones. Ahora brilla el Orinoco y Ciudad Bolívar en el mapa cultural de la humanidad. Aún hoy su gente no percibe mucho la magnitud de su siembra. Hasta los euros y otros admiradores de más lejos vienen a ver eso que llaman museo, esa edificación cual cajas blancas que miran pasar a tanto viandante y tanto carro por su frente como si de cajas misteriosas se tratase. Hasta lo transnacional se hizo vecino, como testigo de lo universal del majadero guayanés amante del sancocho de lomo de morocoto. Soto es sol que ilumina los senderos del arte sorprendente y actualísimo. Cinetismo de post-grado, de maestría. Así, ignora fronteras. Habla en silencio -incluidos los penetrables que tienen alma de polietileno, que son los que más suenan y sueñan, gracias a Dios- y ofrenda promesas de otras estancias del ser. Promesas cumplidas. Por tanto, tómese tales promesas como hechos. He allí el arte inmortal. Un sol que brilla en blasones y ondea en las tardes guayanesas. Que se rompan todos los hilos y todas las partes de todas las obras del sol de Soto que la técnica les repondrá cada vez y la obra será y será. Soto, es inmortal como su obra.

TERCERO
RISOTERAPIA. Al periodista estadounidense Normand Cousins en 1976 le diagnosticaron una enfermedad degenerativa articular que le provocaba grandes dolores. Los médicos no le dieron esperanzas. Sin embargo, Cousins, especializado en temas de salud, decidió automedicarse con películas de Chaplin y los hermanos Marx y anotaba sus progresos. Después de cada sesión notó que durante dos a tres horas no sentía dolor. Tiempo después su enfermedad iba en regresión. Este caso impulsó la risoterapia. Cabe acotar que se considera pionero al médico francés Francois Rabelais, que en el siglo XVI recetaba la risa como método de curación. El oncólogo venezolano Lisandro López-Herrera señala que las personas con poco o ningún sentido del humor son propensas a padecer enfermedades como el cáncer. Su experiencia clínica le hace afirmar que el humor puede funcionar como escudo ante las enfermedades y actuar como alivio. Mientras, científicos alrededor del mundo establecen nuevos vínculos y documentan evidencias sobre la importancia del humor y la risa en el tratamiento y prevención de enfermedades, nosotros sí que estamos convencidos de que la risa influye de manera positiva en la salud, acelerando los procesos de curación. Dice Luis Muñiz, profesor universitario español: “es necesario estudiar, cuidar y cultivar el humor. Es importante entender que el humor no es lo cómico sino la habilidad de percibirlo. Es esencial reconocer que el humor implica un esfuerzo para entender y dar significado a nuestras experiencias y es una fuente de coraje para enfrentar circunstancias adversas “. “Aún siendo contagiosa, la risa tiene efectos positivos sobre la salud”, destaca Muñiz y añade: “reírse mejora y protege la salud. El disfrute de lo cómico no puede desarrollarse cuando se activa el dolor, el sufrimiento, la infelicidad o la angustia”.Cuando reímos, activamos la circulación de la sangre, el ritmo respiratorio y, por tanto, la oxigenación del cuerpo. Dentro del sistema fisiológico, el efecto del humor y la risa tiene dos procesos: el estímulo sobre el cuerpo y la relajación posterior que brinda sensación de bienestar. En definitiva, el humor es expresión de salud y alegría”. Entonces, rie lo más que puedas, a pesar del berenjenal que vivimos.

     

CUARTO
RESILIENCIA. No está claro todavía entre los investigadores, cuáles son exactamente las cualidades por las que, personas en situaciones sin esperanza como las historias de cáncer, muerte de seres queridos, quiebra de empresas, quedarse desempleado abruptamente, o sin pareja, o con historias de hijos de padres alcohólicos o drogadictos, sobreviven y salen adelante como resultado de una particular capacidad para sobrevivir, sin que estas situaciones las ahoguen y las arrastren hasta el fondo. El término resiliencia viene de la palabra inglesa resilience que no tiene una traducción exacta en español, pero significa capacidad de rebote (bouncing back, pararse de nuevo), una cualidad muy particular para resistir que evidencian muchos sobrevivientes de crisis severas. Las investigaciones sobre esta característica, las inicio hace 40 años el Dr. Norman Garmezy, Universidad de Minnesota, quien investigó cómo era que hijos de padres esquizofrénicos no sufrían de terribles enfermedades psicológicas, propias de crecer en un hogar con padres traumatizados. En los campos de concentración durante la II guerra mundial, los sobrevivientes denominaban esta cualidad “escudo plástico”, con lo cual se referían a la habilidad para hacer rebotar la adversidad. Las investigaciones más recientes documentadas en el trabajo de Diane Coutu (Harvard Business Review, 2002) evidencian que la resiliencia tiene tres pilares fundamentales que son: Fría comprensión y aceptación de la realidad; profunda creencia en que la vida sí tiene significado, apalancada en valores sólidos y una misteriosa habilidad para improvisar creativamente. Las investigaciones evidencian que las personas con resiliencia, en vez de preguntarse “¨por qué me está pasando esto a mí?” se preguntan “¨por qué no?” . Al hacerse esta pregunta, comienzan a plantearse objetivos pequeños y específicos que les alumbran el camino, a pesar de la adversidad. (In memorian a un ejemplo de resiliencia: la inolvidable Alida Pérez de Mejías)

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