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SÍNTOMATOLOGÍA Y ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA INTOXICACIÓN MERCURIAL CRÓNICA

Diversos médicos e investigadores en general han descrito los diversos síntomas derivados de las intoxicaciones mercuriales crónicas. Téngase en cuenta, no obstante, que la panoplia sintomatológica es muy amplia y tanto el número de síntomas o el grado de afectación, así como las enfermedades inducidas o agravadas por estas intoxicaciones dependen también de características individuales puntuales o permanentes. 

 

Como decíamos en el epígrafe anterior sobre la ‘Historia de la amalgama’, fue el Prof. Dr. Alfred Stock quien acuñó el término micromercurialismo y clasificó la sintomatología de él derivada en 3 categorías o grados:

(1)   Micromercurialismo de primer grado: disminución de la capacidad de trabajo, cansancio progresivo y leve irritación nerviosa.

(2)   Micromercurialismo de segundo grado: inflamación de las mucosas nasales, disminución de la memoria, disminución de la autoestima, irritabilidad, dolor de cabeza y síntomas catarrales (suele acompañarse de temblor, aumento del pulso o sensaciones cardíacas).

(3)   Micromercurialismo de tercer grado: los síntomas se parecen ya al mercurialismo clásico (de las intoxicaciones agudas), sólo que se presentan más atenuados: dolor de cabeza, debilidad generalizada, insomnio, disminución de las facultades intelectuales y depresiones, además de frecuentes diarreas, conatos de llorar espontáneamente, sensación de compresión cardiaca y temblores.

 

Por su parte, el toxicólogo alemán Dr. Max Daunder dice que la intoxicación crónica de amalgama es seguramente también una causa frecuente de infertilidad, del SID (Síndrome de Muerte Súbita infantil), de erupciones, de acné, de alergia alimentaria y de bronquitis crónica.

 

Existen numerosísimos trabajos en todo el mundo que enumeran éstos y otros síntomas relacionados con intoxicaciones tanto agudas como crónicas por Hg (véase epígrafe ‘Para saber más), así como enfermedades inducidas o agravadas por el potente xenobiótico que es el Hg.  A continuación vamos a examinar el, desde nuestro punto de vista, muy completo trabajo preparado por la Odontóloga Dra. Jane Mary Wilman para su curso Master en Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía (2002-2004, Universidad de Valencia, España)[1], titulado “La amalgama y su influencia sobre el cuerpo humano”. Esperamos que os sea útil.

 

Para la Dra. Wilman, hay que partir del hecho de que:

 

El mercurio deprime el sistema inmunológico y está relacionado con enfermedades autoinmunes, como lupus eritematoso, liquen plano, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, endometriosis, Alzheimer, depresión. El mercurio también incrementa el número y la severidad de las alergias. Otros síntomas son el cansancio, la agresividad, la pérdida de apetito, a veces la proteinuria (...). (p. 8).

 

Las características individuales dan como resultado, p. ej., lo siguiente:

A un cuarto de los alemanes les falta la enzima para luchar contra la intoxicación por amalgama, el Glutathion S-Transferaza (GST). Si existe esta enzima en el cuerpo en cantidades suficientes aguantamos la acumulación de amalgama durante más tiempo. Si el mercurio entra en el cuerpo y si es bueno el sistema de defensa, entonces sería eliminado por el cuerpo sin causar ningún daño. El mercurio acumulado causa daño, a veces aún después de treinta años. Cuándo y cómo se producen los daños, eso no lo sabemos sólo hasta después, pero hay un grupo de individuos que son más sensibles. (p. 16).

 

Los primeros indicios de intoxicación serían para esta Dra.:

 

Una falta de motivación, irritabilidad, dolor de cabeza y de pecho, mareo, temblores musculares, problemas del tracto digestivo, falta de memoria, alergia, ansiedad, hipertensión, falta de concentración, falta de energía, fatiga, insomnio, sabor de metal en la boca, problemas de encías, atrofia muscular, dolor de espalda, alergia, caída del pelo, acné, nerviosismo, depresión, parálisis, problemas de vista y oído, infecciones a menudo y repetitivas, braquiocefálico, taquicardia, latidos irregulares y anemia. (...) También el mercurio daña la función reproductiva.

 

Si el Dr. Stock hablaba de 3 categorías o grados sintomatológicos, la Dra. Wilman habla de 3 fases en el desarrollo de la enfermedad (que veremos a continuación), pero también habla de 5 factores que influyen en la intoxicación de amalgama (p. 22):

a)     Que la madre tuviese amalgamas durante el embarazo y lactancia (no olvidemos que el Hg traspasa la placenta y en la leche también se excreta Hg).

b)     La presencia de otros metales en la boca. Los más tóxicos (en interacción con el Hg) son el paladio, el estaño y el cobre.

c)      Dientes muertos, que causan depósitos de amalgama en la mandíbula.

d)     Amalgama bajo las coronas (un 5% de las coronas se ponen sobre amalgama, lo que acelera la corrosión).

e)     El empaste no pulido (el 60% de los odontólogos no pulen los empastes hasta una o dos semanas después de poner el empaste), el cual libera 50 veces más Hg que los empastes pulidos.

 

Las 3 fases en el desarrollo de la enfermedad (p. 22-23):

1.    Primera fase (síntomas inespecíficos): cansancio sin causa, aumento de la excreción salivar, cambio hormonal y de fertilidad, pérdida de memoria, aumento de resfriados, flojera de la vesícula urinaria e inflamación, insuficiencia del sistema inmunológico, artritis, problemas digestivos, problemas de concentración, psoriasis, sabor metálico de la boca, irritación de la mucosa del tracto digestivo, irritación de la piel, alergias.

2.    Segunda fase (sintomatología agravada): cansancio, depresión, híper o hipotensión, dolor cardíaco, fotofobia, enfermedades del tracto digestivo (sin encontrar el origen), nariz taponada (sin resfriado), sensibilidad al cambio del tiempo (a los cambios de temperatura), alergia/sensibilidad a muchas cosas, inquietud interna, cambio de carácter, dolor de cabeza, cambio de apetito, problemas cutáneos, asustarse con facilidad.

3.    Tercera fase: empieza un masivo perjuicio en la salud corporal y psicológica y su intensidad aumenta poco a poco, hasta que la persona afectada tiene que dejar su trabajo. El perfil de la enfermedad puede ser rápido y violento, porque hay un desequilibrio de las enzimas de la detoxicación de aminoácidos de sulfato y un desequilibrio de zinc. El enfermo en este estado de salud llega a Urgencias, pero los médicos están totalmente desorientados.

 

La Dra. Wilman recoge en su curso Master, de modo muy detallado, los cambios neurológicos y corporales a raíz de intoxicaciones por amalgama, que a continuación pasamos a detallar en forma de listado (pp. 26-27).  Desde luego, no hace falta tener todos estos síntomas para padecer una intoxicación por amalgama (tampoco tener siquiera muchos de estos síntomas equivale sin más —sin descartar otras posibles intoxicaciones por cobre[2], pirita, solventes o pesticidas— a tenerla).

 

Cambios neurológicos del sistema vegetativo:

 

1.      Mareo

2.      Irritabilidad

3.      Poca motivación

4.      Problemas para pensar

5.      Pérdida de memoria (memoria a corto plazo; problemas para recordar nombres, teléfonos, citas, etc.)

6.      Miedo a lo desconocido

7.      Miedo a los demás

8.      Problemas para hablar (tartamudeo)

9.      Problemas para encontrar palabras adecuadas

10.       Depresión e incluso el deseo de suicidarse

11.       Cansancio, agotamiento

12.       Atontamiento o sentido de andar en la niebla

13.       Problemas de concentración

14.       Los pacientes se encuentran como si tuvieran la gripe

15.       Miedo al cambio

16.       Insomnio y problemas para despertarse

17.       Sensibilidad a la luz y a los sonidos

18.       Pesadillas

19.       Ataques de pánico

20.       Asustarse con facilidad, sentir que la vida no tiene ninguna meta

21.       Electrosensibilidad (mirar la televisión, trabajar con el ordenador, etc.)

22.       Apnea

23.       Temblores de frío

24.       Sentir que uno se mueve en un barco o en un coche.

 

Cambios corporales:

 

1.      Dolor de cabeza, como migraña u opresión

2.      Irritación de la mucosa de la boca, la garganta, los senos nasales y paranasales

3.      Cambio irregular de la tensión (a veces alta, a veces demasiado baja); la hipertensión más los espasmos y después la bajada total de la tensión

4.      Insuficiencia del sistema inmunológico

5.      Facilidad en contraer infecciones

6.      Resistencia a todo tipo de ayuda: el descanso, las vacaciones, la psicoterapia, los antibióticos

7.      El aumento de los síntomas después de tomar algo ácido o caliente

8.      La flatulencia, la diarrea, los hongos, temblar

9.      La disminución del número de linfocitos T

10.       Trigeminoneuralgia = neuralgia del trigemino

11.       Alteración periférica del riego sanguíneo (manos y pies fríos)

12.       Dolor de corazón

13.       Problemas de vista (no hay coordinación de la visión)

14.       Tinnitus

15.       Incontinencia e irritación de la vesícula urinaria

16.       Neurodermitis

17.       Alergia

18.       Irritación como hormigas por el cuerpo

19.       Caída del pelo

20.       Problemas de coordinación

21.       Defectos gingivales, infecciones, bolsas purulentas con decoloración azul o rojo

22.       Demasiada o poca saliva

23.       Problemas de espalda

24.       Dolor de los nervios musculares

25.       Insuficiencia de zinc y de hierro

26.       Arritmia cardiaca

27.       Problemas del pulmón, con quemazón o con presión del tórax

28.       Problemas de oído; problemas de comunicación

29.       Aumento de sed

30.       Aumento de hongos, psoriasis

31.       Ojos secos

32.       Irritación del tracto digestivo (quemazón en la primera parte del tracto digestivo)

33.       Sensibilidad de los dientes al frío, al calor, al metal, a la presión

34.       Dolor de la musculatura, reuma de los tejidos blandos

35.       Problemas de la columna vertebral

36.       Hiperventilación

37.       Anemia

38.       Gastritis

39.       Sobrepeso por la acumulación de líquidos

40.       Quistes en los riñones

41.       Dolor de la vesícula biliar

42.       Bronquitis

43.       Tumor en la hipófisis

44.       Úlcera de estómago

45.       Malformación del feto durante el embarazo

46.       Daño al hígado

47.       Poliuria, oliguria

48.       Cánceres por depresión del sistema inmunológico.

La Dra. Wilman habla también de posibles síntomas tardíos de la intoxicación por amalgamas:

 

1.      EM (esclerosis múltiple)

2.      Pérdida de la visión

3.      Demencia

4.      Infarto

5.      Flebitis

6.      Sordera

7.      Enfermedad de Alzheimer

 

Como ya hemos visto anteriormente (epígrafe ’Introducción’), otros autores como el Dr. Andrew Hall Cutler (Amalgam Illness: Diagnosis and Treatment. What you can do to get better. 1999, ISBN 0-9676168-0-8) se refieren asimismo a múltiples patologías derivadas y/o agravadas por niveles elevados de Hg: Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, Candidiasis Crónica, Ciática, Síndrome del Intestino (o colon) Irritable, Enfermedad de Crohn, Colitis, Gastritis, Síndrome de Múltiples Sensibilidades Químicas, Alergias e Hipersensibilidades (alimentarias, dermatológicas...), Artritis Reumatoide, Artritis Juvenil, Espondilitis Anquilosante, Problemas Endocrinológicos, Insomnio, Enfermedad de Parkinson, Alzheimer, Autismo, Desórdenes Hiperactivos, Dificultades de Aprendizaje, Esclerosis Lateral Amilotrópica, Ateroesclerosis, Asma, Bulimia, Anorexia Nerviosa, Depresión, Ansiedad, Ataques de Pánico, Desórdenes del Espectro Esquizoide, Desórdenes de Personalidad Límite, Desorden Obsesivo-Compulsivo, Desórdenes Maníaco-Depresivos, Miastemia Gravis o Lupus Eritematoso.

 

 


[1] Esta doctora dice asimismo que, a veces, una boca llena de empastes reacciona de manera menos tóxica que un empaste en la boca y que no siempre un nivel alto de Hg en el cerebro causa reacciones patológicas. Cada caso es diferente. Dependiendo de cada persona varía la facilidad con la que el Hg es transportado por el cuerpo y penetra en la barrera hematoencefálica.

[2] Los síntomas de una intoxicación por cobre son muy parecidos a los de una intoxicación por el mercurio de las amalgamas. En este caso hablamos de Enfermedad de Wilson. Se daban muchas intoxicaciones, más o menos importantes, de cobre en personas que bebían el agua proveniente de cañerías de cobre (ahora prohibidas), o por cocinar muy a menudo en recipientes de cobre.  El Síndrome de Wilson da lugar también a una intoxicación por cobre, pero, en este caso, debida a una rara aberración del metabolismo del cobre por un problema tiroideo, y no por un consumo excesivo de cobre.

 

 

 

 

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