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Experiencias de Ofelia

  

Expertos vinculan el mercurio de algunas vacunas con el aumento de niños autistas

| SALUD | Niños con síntomas de autismo que recibieron inyecciones de este metal pesado presentan niveles de intoxicación superiores a los que la OMS considera seguros

Pese a que las principales organizaciones sanitarias del mundo urgen la retirada del mercurio de las vacunas, éstas todavía se administran en España

T. LAPUERTA / A. BLANCO VALLADOLID

 

Cuando eran niños, quienes son ahora abuelos recibieron una o dos vacunas; años más tarde, estas personas vieron cómo a sus hijos se les administraban ocho vacunas y ahora se encuentran con que sus nietos reciben hasta 22 inoculaciones repartidas en más de una treintena de dosis. Las vacunas son el éxito terapéutico de las últimas décadas y han conseguido erradicar enfermedades milenarias. Sin embargo, mientras quien se toma una aspirina puede comprobar en el prospecto los efectos secundarios para su estómago, los padres no reciben información sobre lo que se les inyecta a sus hijos.

Las vacunas infantiles fabricadas por algunos de los principales laboratorios farmacéuticos del mundo y administradas en todos los países occidentales, incluida España, contienen en sus fórmulas tiomersal, un ingrediente utilizado como conservante cuya composición es mercurio en el 49,6%. El mercurio es una de las sustancias más tóxicas conocidas y al ser incluido en las vacunas sus peligros se multiplican por tres: se inyecta por vía subcutánea; su toxicidad es acumulativa y, por lo tanto, más difícil de eliminar y se administra a personas (niños entre 0 y 24 meses) que están en pleno desarrollo neuronal. El tiomersal se utiliza en las vacunas desde hace décadas, sin embargo no ha sido hasta hace dos años cuando diversos médicos e investigadores estadounidenses y británicos lo han relacionado con el incremento en todo el mundo de niños con síndromes autistas o con comportamientos similares a los de estos enfermos. El autismo, que antes de 1970 tenía una incidencia de un caso por cada 2.000 habitantes ha pasado, según recientes estudios del Departamento de Educación Especial de EEUU y de la Universidad Autónoma de Madrid, a aparecer como patología en uno de cada 666 y hasta de cada 333 casos, dependiendo de las áreas de población.

Síntomas

Médicos como el investigador científico de Tecnología de la Medicina Albert Enayati y el director del departamento de Química de la Universidad de Kentucky, Boyd Haley, han alertado de la relación directa entre el mercurio de las vacunas y los síntomas autistas -que incluyen desde la incapacidad de comunicarse hasta la disfasia (trastornos del lenguaje), la hiperactividad, la baja concentración o los trastornos gastrointestinales graves-.

Según Enayati, «muchos casos de autismos idiopático son inducidos por una exposición temprana al mercurio proveniente del tiomersal», que además causa «disfunciones inmunes, sensoriales y neurológicas». Para Boyd, «suministrar a un niño que pesa cinco kilos una sola vacuna en un día es igual que suministrarle a un adulto de cincuenta kilos cuarenta vacunas» y, además, «hablamos de exponer a estos niños al tiomersal, una neurotoxina reconocida».

Informe del Insalud

Gobiernos como el español continúan administrando vacunas con tiomersal a los niños apoyándose en que «los hallazgos de los estudios sobre la toxicidad del mercurio de las vacunas no permiten alcanzar conclusiones válidas». Sin embargo, los principales organismos sanitarios del mundo, como el norteamericano (FDA), europeo (EMEA) y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) han urgido a los laboratorios farmacéuticos a retirar el mercurio de sus vacunas. Éstos han comenzado a prescindir de él de forma discreta y la propia Agencia Española del Medicamento señala que «en el momento actual ninguna de las nuevas solicitudes de vacunas pendientes de autorizar en la Unión Europea incluyen tiomersal». Esto sucede «con las nuevas solicitudes»; sin embargo, el tamaño de lo ya fabricado y de las partidas adquiridas por los departamentos sanitarios hace que, según ha podido comprobar El Norte de Castilla, hace apenas tres meses los niños de Castilla y León seguían recibiendo tiomersal en la vacuna conocida como DTP, de los cuatro meses.

El Insalud ha dedicado íntegramente a los efectos del mercurio en las vacunas un boletín interno en el que alerta a los facultativos de la posibilidad de que «los medios de comunicación se hagan eco de esta controversia, que constituye el eje central de diversas publicaciones». Pese a asegurar que no se han descubierto reacciones adversas a las dosis de las vacunas, reconoce que «es necesario adoptar medidas de precaución motivadas por un riesgo teórico», tales como renunciar «en lo posible» a las vacunas con tiomersal, ya que nunca se debe dejar de vacunar a los niños «porque los beneficios de la vacunación son muy superiores a los riesgos potenciales derivados de la exposición a vacunas que contienen tiomersal».

El boletín incluye un listado de las vacunas cuya utilización el Insalud recomienda a partir de ahora, todas sin mercurio. Sin embargo, pese a que ya estaban disponibles, razones comerciales han hecho que se aprovechen los ‘stocks’ almacenados. El Insalud reconoce también que «los grupos poblacionales más susceptibles a sus efectos son las embarazadas y los recién nacidos».

Si de verdad existe relación directa entre el mercurio de las vacunas y el autismo, ¿por qué sólo se intoxican algunos niños? El padre de Fernando F. J., convencido de que las vacunas han sido la causa de que su hijo, un niño palentino de cuatro años, presente ahora síntomas de autismo cuando al año y medio era capaz de decir palabras y de relacionarse, explica de forma gráfica que «el mismo ejemplo podría utilizarse para pacientes sensibles al polen, ya que aunque en una misma ciudad la concentración de partículas sea parecida, mientras gran parte de la población no se ve afectada, los alérgicos lo pasan muy mal». De forma algo más técnica, el doctor Enayati explica que «factores genéticos y no genéticos establecen una predisposición al efecto adverso del tiomersal».

Difícil detección

Determinar la intoxicación por mercurio no resulta fácil, ya que a no ser que los análisis de sangre u orina se realicen después de la inoculación, el metal se habrá unido a las células y no podrá hallarse en límites elevados. Pese a ello y a la escasez de medios de los laboratorios nacionales, en España ya se han detectado los primeros casos (dos que haya podido comprobar El Norte de Castilla) en que niños con patologías de autismo que habían sido vacunados varias veces con tiomersal presentaban altos niveles de mercurio en sus análisis de orina, que han sido comunicados por sus padres al Centro de Farmacovigilancia.

La FDA estadounidense establece como límite seguro de ingesta diaria de mercurio 0,4 microgramos por kilo/día en adultos y por vía oral, cantidad que se supera con creces en cualquier vacuna con tiomersal.

En cualquier caso, el mensaje que emiten de las autoridades sanitarias resulta, cuando menos, contradictorio. Por un lado han intentado reducir las fuentes de exposición de la población al mercurio con medidas que incluyen la retirada de termómetros o de pilas de botón, el abandono del tiomersal que había en los líquidos para lentillas, la sustitución de los empastes dentales de amalgama por su toxicidad y las campañas de alerta ante la existencia de pescados contaminados con metales pesados. Por el contrario, no sólo se ha silenciado la presencia de mercurio en las vacunas sino que se sigue permitiendo que los niños lo reciban.

       

Familias de EEUU acusan al Gobierno de silenciar un informe revelador

A. B. / T. L. VALLADOLID

Científicos del Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos revelan en un estudio confidencial que la exposición a cantidades significativas de mercurio durante los tres primeros meses de vida aumenta de manera significativa el riesgo de un niño de desarrollar autismo.

El informe ha sido difundido por el abogado Andy Waters, que representa a familias de 25 estados norteamericanos que han puesto demandas para intentar obligar a las multinacionales farmacéuticas a demostrar la toxicidad de las vacunas con mercurio, y en él se explica que existe un aumento de riesgo de autismo 2,48 veces mayor en niños expuestos a más de 62,5 microgramos de mercurio cantidad que, muchos reciben a través de las vacunas pediátricas.

Pese a que el estudio vincula el aumento acumulativo de exposición al tiomersal con «un incremento de riesgos de trastornos del desarrollo neurológico, tales como retrasos en el habla, autismo, tartamudeo y déficit de atención», la CDC lo silenció e hizo público un segundo informe que, si bien señalaba que el tiomersal podría no estar vinculado al autismo, recomendaba a los médicos evitar las vacunas que lo contuvieran en su formulación siempre que fuera posible.

Poder farmacéutico

La firma de abogados ha calificado de «escandaloso» tanto el contenido del primer informe como el hecho de que el Gobierno norteamericano lo haya mantenido en secreto aunque, a su juicio, «no es sorprendente dada la influencia política de las multinacionales farmacéuticas y la tremenda responsabilidad a la que se enfrentan si son forzadas a compensar a miles de familias y a pagar los costes de la atención que estos niños requieren».

 

Una enfermera vacuna a un niño contra la meningitis. / ALEX LARRETXI

CÓMO ENTERARSE

Fórmula. Cualquier padre puede comprobar si las vacunas que fueron suministradas a sus hijos contenían mercurio en su formulación.

Marca y lote. En los centros de salud debe quedar constancia del laboratorio farmacéutico, la marca y el lote de las vacunas que le son administradas a cada niño.

Cartilla. En la cartilla de vacunación del niño que proporciona la comunidad de Castilla y León aparece reflejada la fecha en que se puso la inyección. En otras regiones aparece incluso la información relativa al nombre y lote de la vacuna.

Cuáles. Las vacunas de la hepatitis B -que se inocula en tres dosis: recién nacido el niño, a los dos y a los seis meses- y la DTP (tétanos, difteria y tosferina) -que se administra a los dos, cuatro, seis y dieciocho meses- son susceptibles de contener tiomersal.

Guías de consulta. En los ‘vademecum’ farmacéuticos se puede consultar la composición de todos los medicamentos que se comercializan. Estas guías pueden encontrarse en los centros de salud y en los centros sanitarios.

      

 

 

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